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Cuáles son los métodos anticonceptivos hormonales

Cuáles son los métodos anticonceptivos hormonales

Cuando queremos tener relaciones con nuestra pareja sin que haya riesgo de embarazo, es muy común pensar en las diversas opciones que tenemos hoy en día para lograrlo. Entre los más populares por su comodidad y porque nos permiten un contacto directo, al contrario que los preservativos, encontramos los contraceptivos que llevan hormonas.

Concretamente los hay de dos tipos principales, los que solo contienen progesterona y los que contienen a esta combinada con estrógenos. Así, se consigue inhibir la ovulación y producir algunos cambios pasajeros en el útero para evitar que se produzca un embarazo no intencionado.

Si te interesa conocer cuáles son los métodos anticonceptivos hormonales, sigue leyendo este artículo de unCOMO y conócelos para que puedas saber cuál puede ajustarse mejor a tus necesidades.

Cómo actúan los anticonceptivos hormonales

Este tipo de sistemas para evitar los embarazos de forma cómoda y segura contienen hormonas femeninas en distintas dosis. Es muy importante que no decidamos por nuestra cuenta cuál preferimos utilizar, ya que antes hay que asegurarse de no padecer alergia a alguno de los componentes o de no tener algún problema de salud con el cual no se recomiende su uso o estar tomando algún tratamiento con el que pudiera haber alguna interacción perdiendo eficacia. Así, si queremos dar el paso de tomarlos es mejor que lo hablemos con nuestro ginecólogo y que nos indique cuál puede ser el mejor en nuestro caso.

Entre estos, encontramos que los más comunes son las pastillas, el anillo y el parche, pero existen algunos más que también debemos conocer. Estas formas de protección contra el embarazo actúan en el cuerpo femenino de tres posibles formas, según si contienen solo progesterona o bien si combinan esta con estrógenos, además de tener en cuenta la cantidad que tengan de cada una. Así, los efectos de estos contraceptivos para lograr su objetivo son los siguientes:

  1. Impiden que los ovarios liberen el óvulo, por lo que resultará imposible la fecundación.
  2. Espesan la mucosidad del cuello del cuello uterino dificultando que los espermatozoides puedan llegar a entrar en la cavidad uterina y llegar al óvulo.
  3. Modifican el recubrimiento del útero o endometrio haciendo que sea más delgado de lo necesario para que un posible embrión se implante, así que evita que esto suceda.

Pastillas y minipíldora

Las pastillas anticonceptivas, también conocidas como píldoras, son uno de estos métodos que se toman por vía oral más extendidos en el mundo y que existen y se utilizan desde hace más tiempo. Normalmente se trata de un combinado de las dos principales hormonas femeninas anteriormente comentadas y las dosis son suficientes para que, junto con la producción habitual de estas en el cuerpo femenino, se impida la ovulación, por lo que se considera un anovulatorio, y se modifique la cavidad uterina para evitar la aparición de un posible embrión.

Para comenzar a tomarlas debemos seguir las instrucciones de nuestro ginecólogo y decidir si queremos utilizar las cajas con 21 píldoras o bien las cajas que contienen 28. En el caso de las primeras habrá 7 días de descanso antes de volver a tomarlas y en el caso de la segunda opción no se deja de tomar pastillas pero habrá 7 que no contendrán hormonas, puesto que esos días el cuerpo necesita reposar y debe venir la regla.

La efectividad de estas pastillas, las cuales no protegen de la transmisión de ETS pero sí previenen embarazos, suele ser de un 92% pero, si se utiliza correctamente y se toman todas a la misma hora cada día, su eficacia se ve aumentada hasta un 99%.

En el caso de la minipíldora o píldora de progestágeno, la gran diferencia con las anteriores es que está compuesta con solo progesterona, por lo que es ideal para mujeres que no pueden tomar estrógenos, y sobre todo dificulta que los espermatozoide puedan acceder al útero y hace que el endometrio resulte no apto para que un óvulo fecundado se implante. Además, en este caso no se toman descansos debido a que solo lleva progesterona y a su dosis, si se dejan de tomar a partir de las tres horas deja de haber efecto en el organismo, por lo que habrá riesgo de embarazo.

El parche

Este es otro de los sistemas más utilizados y es una combinación de estas dos hormonas femeninas. Los parches deben usarse durante tres semanas y descansar una, cambiando cada semana el parche.

Estos se adhieren muy bien a la piel y no deben quitarse en ningún momento aunque nos duchemos o nademos, excepto para hacer el cambio o descansar la semana que debe aparecer la menstruación. Su eficacia es habitualmente del 92%, pero si se utiliza debidamente siempre esta se incrementa hasta un 99%.

En caso de que se desprenda por sí solo, la dosis que se libera en el organismo seguirá teniendo efecto hasta 48 horas después. Pero es imperativo colocar uno nuevo antes de que pasen estos dos días para poder seguir protegidas, de lo contrario será posible quedarse embarazada. Si no es posible sustituirlo en este tiempo, habrá que usar otro sistema hasta que se pueda volver a colocar un parche. Entonces, habrá que consultar con el médico cuál es el mejor momento del ciclo menstrual para volver a colocar este dispositivo para prevenir un posible embarazo.

Aro o anillo

Este contraceptivo es también una combinación de hormonas femeninas y se trata de un anillo flexible que las contiene en su interior y que, al estar en contacto directo con la vagina, va liberando poco a poco la dosis necesaria para lograr su objetivo.

Es importante que si optamos por usarlo nuestro médico nos explique bien cómo colocarlo cada mes, puesto que se lleva en el fondo de la vagina durante tres semanas y una se reposa, permitiendo que aparezca la menstruación.

Este aro de unos 5 cm de diámetro y 4mm de grosor puede ser colocado por la propia mujer que va a llevarlo, tan solo hay que limpiarse bien las manos y con los dedos insertarlo en la vagina y hacer lo mismo para retirarlo. Su efectividad es del 99,7% y puede estar fuera de la vagina hasta 3 horas sin que se pierda el efecto.

Implantes contraceptivos

Se trata de un implante subcutáneo del tamaño de una cerilla que contiene la cantidad de progesterona adecuada para que los espermatozoides tengan dificultad para acceder al útero, modificando la mucosidad del cuello uterino y del endometrio, además de impedir que un óvulo fecundo pueda implantarse.

Normalmente se coloca en el brazo y debe hacerlo un médico o una enfermera, igual que para extraerlo, además no duele puesto que el aplicador que se utiliza lleva una pequeña dosis de anestesia local. Es efectivo durante 3 años seguidos y después debe retirarse para colocar otro o plantearse el uso de uno distinto.

Inyecciones de acción prolongada

Para continuar explicando las distintas formas de prevenir embarazos no buscados con estos sistemas, debemos hacer mención de las inyecciones anticonceptivas, que solo contienen progestágeno. Siempre deben ser administradas por una enfermera o por un médico y suelen colocarse en los brazos o en las nalgas. Existen dos tipos, unas que su efecto dura ocho semanas y otras el efecto de las cuales dura hasta doce semanas. La efectividad habitual de estas inyecciones es del 97% hasta un 99%.

Si se usa durante mucho tiempo seguido esta forma de protegerse de un embarazo no buscado, suelen presentarse irregularidades en el ciclo menstrual, por ello es conveniente consultar su uso con el médico en cada caso.

Sistema intrauterino

Este dispositivo tiene forma de "T" y debe ser colocado por el ginecólogo en el útero. Libera progesterona durante máximo cinco años y evita que los óvulos se desprendan, por lo que es anovulatorio, y los espermatozoides lleguen a contactarlos.

Siempre que durante el tiempo que se utiliza se sienta dolor o molestias es muy importante acudir de nuevo al ginecólogo para ver qué sucede, si hay que colocarlo mejor o si se debe optar por otro tipo de contraceptivo.

Anticonceptivo hormonal de emergencia

Se trata de un sistema que sirve para cuando se sospecha que la forma de protección normalmente utilizado ha podido fallar. También es conocido como la pastilla del día después aunque tiene efecto hasta 72 horas después de haber tenido relaciones, pero es preferible tomarla cuanto antes para asegurar el efecto.

Contiene un tipo de progestágeno que retrasa la liberación del óvulo y evita que los fertilizados puedan implantarse en las paredes del útero. Principalmente se puede encontrar en farmacias, a través de nuestro ginecólogo habitual, en centros de planificación familiar y salud sexual.

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