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Qué es hacer un griego y cómo hacerlo

Qué es hacer un griego y cómo hacerlo

Seguro que más de una vez has oído hablar de que alguien "ha hecho un griego" pero ¿qué significa exactamente? Un griego es el nombre que se le da al sexo anal y, de hecho, no es la única práctica sexual que se denomina con un gentilicio pues, en el sexo, también tenemos otras disciplinas como, por ejemplo, un francés. ¿Por qué aparecieron estos apelativos? Básicamente porque las relaciones sexuales han sido un gran tabú en las épocas precedentes y, para evitar llamarlas con su propio nombre, se rebautizaron con otras formas más sutiles y sofisticadas. En este artículo de unCOMO vamos a descubrirte qué es un griego y cómo hacerlo para que puedas disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales y de todas las posibilidades que te ofrece tu cuerpo.

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Qué es un griego

Empezamos a describir qué es un griego para entender a qué nos referimos cuando hablamos de dicha práctica sexual. Como ya hemos dicho al inicio de este artículo, un griego es practicar sexo anal, es decir, en lugar de penetrar el pene por la cavidad vaginal (que es la zona más habitual de hacerlo), se penetra por la cavidad anal, una zona más estrecha y sin lubricación que puede llegar a causar gran satisfacción tanto para él como para ella.

El griego o sexo anal se caracteriza precisamente por eso: porque la penetración es anal. Por ello, se requiere que se extremen las medidas de higiene ya que en esa zona del cuerpo tienden a acumularse bacterias que pueden terminar desarrollando ETS (enfermedades de transmisión sexual) de gran gravedad.

Además, aunque seas homosexual, el uso del preservativo es de vital importancia porque es la única manera existente de poder evitar el contagio de estas enfermedades, VIH incluido. En este otro artículo te contamos cómo tener sexo anal seguro.

Por qué se le llama griego al sexo anal

Los apelativos con los que socialmente se conocen a algunas prácticas sexuales tienen su origen en el siglo XIX, momento en el que empiezan a surgir los primeros burdeles en Francia, Italia y Alemania. Pero, a diferencia de los prostíbulos actuales, los que surgieron entonces eran espacios lujosos que estaban sobre todo pensados para personas de las clases más pudientes. A ellos acudían personalidades elegantes que formaban parte de la clase media alta y que tenían ganas de experimentar con el sexo de una forma diferente y exclusiva.

En esta época fue cuando hubo una ascensión de la burguesía y, poco a poco, pudieron irse enriqueciendo y formar parte de una clase alta rodeada de joyas, coches de lujo y la moda más distinguida. Y, en este contexto de lujo, aparecieron los burdeles que no solo estaban dirigidos a un público masculino, sino también femenino.

En estos espacios sexuales fue donde se bautizaron las prácticas con estos apelativos más sofisticados: un francés, en lugar de sexo oral o griego en lugar de sexo anal. De esta forma se conseguía crear un "pseudónimo" sin poner en peligro la imagen del colectivo social.

Y el motivo por el que se le llama griego al sexo anal es porque se cree que en la Antigua Grecia eran frecuentes las relaciones sexuales homosexuales, es decir, las relaciones anales. Era una práctica bien vista y, de hecho, se considera que fue esta civilización la que inventó este tipo de sexo. De todos modos, esto no deja de ser un mito porque no se sabe a ciencia cierta si esto es real o ficticio.

Consejos para disfrutar de un griego

El griego o sexo anal es un tipo de relación sexual que puede llegar a ser muy placentera, eso sí, si la practicas de un modo determinado y con mucho, muchísimo, cuidado. Tenemos que tener en cuenta que en el ano no existen fluidos que faciliten la penetración ni la fricción, además, su capacidad de dilatación es limitada y mucho más gradual que la de la vagina.

Por tanto, si quieres disfrutar de un griego y que tanto tú como tu pareja lo paséis en grande, tenéis que seguir estos pasos:

  • Máxima excitación: es importante que los dos estéis excitados para practicar un griego pues, como ya hemos dicho, la estimulación anal no produce demasiado placer a no ser que tú ya estés excitado de manera previa. Por tanto, daos tiempo para alargar los preliminares y tener auténticas ganas de sexo.
  • La importancia de la lubricación: es esencial que si quieres hacer sexo anal, cuentes con un lubricante íntimo que ayudará a que la fricción con el pene sea placentera y no dolorosa. Tener relaciones anales sin lubricante puede ser doloroso y producir fisuras o heridas anales así que ¡siempre con lubricación!
  • No te olvides del resto del cuerpo: solo penetrar por la cavidad anal y no tocar otras partes del cuerpo es un gran error porque en el ano apenas hay terminaciones nerviosas que produzcan placer, sobre todo a las mujeres. Por tanto, aunque estéis teniendo relaciones de este tipo, sigue estimulando a tu pareja tocándole los genitales o masturbándola, los besos y caricias tampoco debes dejarlos de lado.
  • Empieza de forma lenta: cuando llegue el momento de la penetración, te recomendamos que la entrada del pene sea lenta y con sumo cuidado. Una vez ya dilatada la cavidad, será más fácil poder hacer movimientos más rápidos pero, siempre, con cuidado y sin forzar demasiado ya que podrías hacerle daño.

En este otro artículo te damos más consejos para que puedas hacer sexo anal placentero y, así, disfrutar de un buen griego.

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